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Instrucciones para adentrarse en la obra de Hisae Ikenaga

por Susana Blas

“Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas- escribe Julio Cortázar en sus “Instrucciones para subir una escalera”. Y continua: La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente (…/…)” Julio Cortázar, Historias de Cronopios y de Famas 1962

Los proyectos de Hisae Ikenaga a veces también deslizan instrucciones, literales o imaginarias… pero como las de Cortázar, bañadas en ironía y reflexión; a caballo entre golpes de realidad Zen y agudas meditaciones sobre los entramados de la creación contemporánea. En ese sentido, la autora tiene una pieza paradigmática. Se trata de “A distancia nº 1. Manuales de instrucciones para 4 mesas FORNBRO (2006) de IKEA”, para la que ideó el manual de instrucciones de una escultura portátil diseñada a partir de la “deconstrucción” de unas mesas de IKEA que cualquiera podíamos comprar por un módico precio y armar en nuestra casa. La obra no sólo aportaba el nuevo diseño, nada despreciable, y el “hágalo usted mismo” con aromas a “arte participativo”, también poseía la magia de ser “una obra conceptual a distancia”, casi una obra Fluxus, y ponía sobre la mesa (nunca mejor dicho) problemáticas cruciales del arte de hoy como la estandarización de los discursos o la universalización de fórmulas en este contexto globalizado de fronteras móviles que habitamos. En la misma línea, la ironía crece también en sus dibujos basados en la repetición de prototipos de lámparas, tomados de manuales de muebles en serie, que recompuestos, forman paradójicas imágenes orgánicas que nos remiten al reino de las misteriosas plantas vistas al microscopio.

Tampoco hay que olvidar que el tema del trabajo manual frente al acabado industrial, es otro de sus campos de acción, abordando de lleno esta dualidad; desarrollando delicadas operaciones de tijera y recorte, que requieren filigranas conceptuales, y que Hisae revisita según la tradición del plegado japonés, casi en un “origami extendido”; y al mismo tiempo, apropiando formas industriales, con frecuencia de la baja cultura o del arte público, que “se rescatan para el arte”, situándolas en los lindes entre decoración y utilidad, función y forma… Obras que logran una ambivalencia creativa asombrosa. Es el caso de las flores artificiales pintadas e incorporadas en entornos naturales, como Planta Azul (2005) y sus conjuntos de “flores raras” que tomadas en tiendas de baratillo renacen glamurosas y altivas después de sus aderezos. 

Pero aunque sus obras admitan un sinfín de acercamientos, al final es la experiencia personal y directa del espectador ante unas obras que se defienden solas, lo que a la artista le interesa, más allá de los discursos… el momento libre de la experiencia.

Formalmente sus obras beben del Postminimal más poético, dotando de intuiciones y sentimientos formas rotundas para las que no se discriminan materiales; tanto el coral más exclusivo como los mundanos cachivaches de mercadillo pueden ser los elegidos. En cuanto a las temáticas, un abanico de dualidades conceptuales: natural/ artificial, público/privado, interior/exterior, manual/industrial, cuerpo/objeto, creación/destrucción… y un eje motor: la transformación, la metamorfosis como energía inherente a todo lo que nos rodea: el fluir eterno… que además arrastra memoria personal, y colectiva. Pero como ya hemos comentado, en el momento de adentrarnos en el jardín de sus obras, nos provocan a cada uno sueños propios. Entre los dos caminos que se abren en el bosque, surge un tercero, distinto, como un tres de bastos en el tarot, una senda nueva a la imaginación…y las ruedas se funden, los pedazos de coral se desprenden y reordenan caprichosos… las pesadas guías telefónicas se perforan para formar islas inventadas… Objetos sin ley ni tiempo suspendidos entre la vigilia y la pesadilla. 

Tomar partido por las cosas

No sólo sus imágenes y sus laberintos procesuales se vuelven un tanto “borgeanos”… porque títulos como “La mesa dormida”(2007) o “Mitosis de Rueda” (2007) bien podrían aparecer en un sumario del escritor argentino, junto a “La cámara de las estatuas”, “Historias de los dos que soñaron”, “El espejo de tinta” o “La muralla y los libros”. Como en estos relatos, cobran un papel simbólico los objetos; y como en Cortazar, arrastran la memoria de las cosas y sus sombras… sus reflejos, sus capas… e incluso a veces se animan o corporalizan…


Pero si hay un escritor que en mi opinión sintoniza a la perfección con la “animación de inanimados” que realiza Hisae en sus proyectos, es el poeta francés Francis Ponge (Montpellier 1899, Le Bar-sur-Loup, 1988). Su reino también es el de las cosas y la naturaleza, y su dialogo interior con ellas.

“NOTAS PARA UNA CONCHA: Una concha es una cosa pequeña, pero puedo desmesurarla al colocarla de nuevo donde la encuentro, posada en la extensión de la arena. Porque entonces tomaré un puñado de arena y observaré lo poco que me queda en la mano después de que por los intersticios de mis dedos casi todo el puñado se haya escurrido, observaré algunos granos, luego cada grano, y ninguno de esos granos de arena en ese momento me resultará ya una cosa pequeña, y pronto la concha formal, esa concha de ostra… me impresionará como un enorme monumento…” …”(…/…)(Francis Ponge, Tomar partido por las cosas, 1942, p.111.Galaxia Gutenberg)

“LA NARANJA: Como en la esponja, hay en la naranja una aspiración a recuperar volumen después de haber sufrido la prueba de ser exprimida. Pero donde la esponja triunfa siempre, la naranja jamás: porque sus células han estallado, sus tejidos se han desgarrado. (…/…)(Francis Ponge, Tomar partido por las cosas, 1942, p.53.Galaxia Gutenberg)

 Y al igual que la autora, Ponge quiso poner en conocimiento de los lectores las estrategias, transparentar sus procesos, desenmascarar el artificio de sus versos. No distinguir entre el poema y sus materiales. En “Mesa dormida” (2007) Hisae Ikenaga presenta sin artificio la mesa desarmada. A modo de cuerpo desmembrado dormita sobre las sillas, respira plácida. Nada que ocultar. Las cartas están sobre la mesa. Tenemos todo el acceso al método y a la propia poesía del material empleado.

“EL PAN: La superficie del pan es maravillosa a primera vista, a causa de la impresión casi panorámica que da. Como si estuvieran al alcance de la mano los Alpes, el Tauro o la Cordillera de los Andes.
Así, una masa amorfa fue, mientras eructaba, introducida para nosotros en el horno estelar, donde al endurecerse se ha modelado en valles, crestas, ondulaciones, hendiduras…”(…/…)(Francis Ponge, Tomar partido por las cosas, 1942, p.63.Galaxia Gutenberg)

 En manos de la artista, el tomo de páginas blancas, de guía telefónica, anónimo e impersonal, de “Aislado 3” (2007) pasa también de masa amorfa a isla preciosa excavada. El prodigio trabajo artesano, hoja a hoja, no hace sino inquietarnos, por el tiempo dedicado encapsulado, por el descuadre de medidas y proporciones. 

“Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso” (Julio Cortázar, Historias de Cronopios y de Famas 1962.)